domingo, 26 de septiembre de 2010

EN CASO DE QUE EL AMOR SOLO NO ALCANCE...


Aviso en vagón de Metro Ciudad de México, línea 9


No hay mucho que agregar a lo que dice este aviso, pero si uno consigue superar su retórica salvaje y alucinada destaca lo esencial de la propuesta: es perfectamente viable.

Léanlo bien -dejando de lado la risa o la indignación- y verán que es tan lógico y consecuente como la gravedad o la rotación de la tierra. Si dijera algo del estilo de “hacemos que la persona que lo abandonó o que lo engaña vuelva a usted de inmediato y lo ame para siempre” no le creeríamos nada, ni siquiera tendríamos que pensarlo, se trataría de la estafa común y corriente de cualquier publicidad, una promesa vacía que nadie espera que se cumpla. ¿Quién podría lograr que una persona que nos mandó al carajo o que nos maltrata regrese y nos ame sólo porque lo deseamos? Nunca visto.

Ahora bien, si nos aseguran que podemos doblegar a la persona que nos abandonó o nos maltrata sí empezamos a creerle, porque la humillación es un vicio que la humanidad suele ejercer de forma exitosa, rítmica, interrumpida, al revés del amor, que en general se ejecuta torpemente. Por eso, si tienen problemas graves con su pareja, si intentaron la reconciliación por medio de palabras dulces o haciendo un acopio del amor compartido durante tanto tiempo y no sirvió, sepan que carecen de lo fundamental para ser exitosos: la dominación del otro.

No sé si enseñar a humillar al ser amado es enseñar sobre el amor, pero sí sobre los usuales mecanismos de las relaciones afectivas que, muchas veces, no tienen nada que ver con el amor sino con la más bastarda territorialidad y egoísmo. La herramienta de tortura psicológica que propone este aviso -espero que sea psicológica y no un mero sometimiento físico, sería una desilusión- quizá sea consecuencia de haber aceptado como real la peor parte del ser humano, de atreverse a evitar las inútiles mieles del sentimentalismo y gritarlo delante de todos y de nadie en un aviso de metro apenas visible, con un cinismo tan descarado que resulta casi admirable.

Están enterados: en caso de que el resentimiento con sus parejas los haga rebasar cualquier límite ético ya tienen a quién llamar por consejo. Prepárense.

2 comentarios:

Verónica dijo...

Ambos textos son tan coherentes como impecables, el del aviso y el suyo, Hosne, porsupu.

NaNa dijo...

Es increíble...